Contracepción
La función reproductora no se concibe actualmente sin
una adecuación a la situación real de la pareja.
Introducción
La función reproductora, base de la sexualidad desde
el punto de vista biológico, no se concibe actualmente
sin una racionalización y adecuación a la situación
y las necesidades de la pareja. Existen varios motivos para
sostener este criterio. El primero y principal es la libertad
del individuo y de la pareja de poder decidir el número
de hijos y el momento oportuno para tenerlos. Igualmente se
presentan argumentos de índole médica que se consideran
básicos a la hora de decidir cuantos hijos quiere o puede
tener una pareja y cuando es el momento más indicado.
Las parejas deben tener en cuenta las necesidades de sus hijos
presentes y futuros, así como sus responsabilidades frente
a la comunidad.
Desde el punto de vista de la salud de la madre y del hijo,
los conocimientos médicos actuales han inducido a instituciones
oficiales como la Organización Mundial de la Salud (OMS)
a hacer públicas unas recomendaciones básicas
con la finalidad de que el embarazo resulte lo más adecuado
para la salud. Éstas son:
o Inicio del embarazo después de los 18 años.
o Intervalo entre dos gestaciones de un mínimo de dos
años.
o No sobrepasar los cuatro partos.
o Evitar los embarazos después de los 35 años.
Estas recomendaciones vienen dadas a consecuencia del riesgo
de los embarazos no controlados a distintas edades, que hace
que aumente mucho la mortalidad materna e infantil y las lesiones
en el recién nacido.
La anticoncepción como medio válido para tener
hijos deseados debe contraponerse fuertemente al aborto, que
es la destrucción de la vida engendrada, tremenda aberración
de una sociedad que proclama protegerla y respetar los derechos
emergentes de ella.
Los métodos anticonceptivos, para ser aceptados, deben
cumplir con ciertos requisitos: debe ser barato, inocuo, práctico
y principalmente eficaz. Se optará por aquél que
presente más ventajas que desventajas en cada situación
determinada. En la elección del método anticonceptivo
deberán participar tanto el médico como la pareja,
ya que ésta tiene que elegir ente los más adecuados
a su situación en particular.
Métodos naturales
Denominados por la OMS como métodos de abstinencia periódica,
basan su efectividad en la supresión voluntaria de relaciones
sexuales durante los periodos fértiles de la mujer. Para
ello se requiere establecer la fecha de la ovulación
y conocer las capacidades de fecundación del óvulo
y del espermatozoide. El óvulo liberado puede ser fecundado
por un período no mayor a 12 horas. El tiempo que el
espermatozoide mantiene su capacidad fecundante es difícil
de determinar, se sabe que es superior a las 48 hs, existen
informes que indican el límite máximo entre 5
y 7 días. La ovulación ocurre idealmente en el
día 14 de un ciclo de 28 días; pero, en ocasiones,
puede presentarse el día 12 o entre los días 16
ó 18.
Método del calendario
Tiene como objetivo predecir el día de la ovulación,
teniendo en cuenta la duración de los ciclos anteriores,
para lo cual se requiere el registro de las fechas de las 6
o 12 últimas menstruaciones y se identifican el ciclo
más corto y el más largo. El primer día
inseguro se calcula restando 18 del número de días
del ciclo más corto (por ej. 26-18=8), el último
día inseguro se calcula restando 11 del número
de días del periodo más largo (por ej. 32-11=21).
Estos resultados servirán como guía para saber
en los ciclos futuros en qué momento se deberán
suspender las relaciones sexuales (en éste ejemplo en
el día 8 del ciclo) y cuándo de deberán
reanudar (en el día 21). La abstinencia se prolongara
en éste por 13 días.
Método de la temperatura
Se basa en medir la temperatura corporal por la mañana
al despertar. Con éste método se conoce con certeza
el día de la ovulación, ya que la temperatura
asciende bruscamente y se mantiene así a partir del día
de la ovulación hasta que sobreviene la menstruación.
Debe tomarse la temperatura durante unos meses y así
poder trazar una curva que refleje su ciclo menstrual. Los días
seguros se cuentan a partir del cuarto día tras el ascenso
de la temperatura hasta un día antes de la fecha previsible
para la siguiente ovulación. La temperatura debe tomarse,
durante 3 a 5 minutos, antes de levantarse de la cama y sin
realizar ningún movimiento.
Método Billings
Es el que ha logrado mayor difusión y aceptación
en la actualidad. Consiste en aprovechar las características
del moco en la vulva y vagina, especialmente su consistencia,
que varía a lo largo del ciclo dependiendo de los distintos
niveles hormonales, para que la propia mujer pueda predecir
la ovulación. Por éste aprendizaje se reconocerá:
una primera fase o "fase seca", luego de la menstruación
existen bajos niveles de estrógenos, que no estimulan
la secreción de moco, por lo que se produce una sensación
de sequedad vaginal. En una segunda fase, correspondiente a
los días previos a la ovulación, los estrógenos
comienzan a aumentar y producen un moco más turbio, de
color amarillo o blanco y viscoso. Inmediatamente antes y después
de la ovulación, ocurre la tercera fase, donde los estrógenos
alcanzan niveles máximos; el flujo se vuelve muy fluido,
con apariencia de clara de huevo que produce una sensación
de humedad y lubricación vaginal. Este moco indica el
período de máxima fertilidad.
La cuarta fase comprende los días posteriores a la ovulación,
donde los niveles de progesterona se elevan y disminuye la secreción
de moco, se vuelve pegajoso, pudiendo desaparecer por completo
y nuevamente existe la sensación de sequedad vaginal.
Las relaciones sexuales deberán interrumpirse tan pronto
como se observe el moco de la segunda fase y reanudarse 3 días
después del primer día seco (cuarta fase).
La eficacia de los métodos naturales es muy variable,
ya que depende en gran parte de la disciplina y constancia de
su uso, del entrenamiento, de la claridad con que se presentan
síntomas y, obviamente, de la regularidad del ciclo de
la mujer. El método del calendario tiene una tasa de
fallos entre el 14 y 47%, el Billings está entre el 2
y el 20% según distintos estudios. La combinación
del método de la temperatura con el método del
calendario, se ha demostrado muy eficaz, con una tasa de fallos
entre el 1 y el 7%.
Métodos de barrera
Se denominan así por sus características de impedir
mecánicamente el ingreso de los espermatozoides al útero
y que puedan llegar hasta el óvulo y fecundarlo.
El diafragma
El diafragma es un capuchón de látex grueso con
un borde elástico que, bien colocado en el fondo de la
vagina cubre por completo el cuello del útero, impidiendo
la penetración de los espermatozoides. Existen diversas
medidas, a fin de que se adapten a la vagina. Para ello, previamente
el ginecólogo deberá tomar una serie de medidas
y elegir el que mejor se adapte a cada mujer.
Para aumentar su efectividad, antes de colocarse el diafragma
en la vagina hay que aplicarle una crema espermicida por ambas
caras y por sus bordes. Puede insertarse antes del inicio de
la relación sexual, y retirarse no menos de 6 horas de
transcurrida ésta. Es importante no dejarlo en la vagina
por más de 24 horas seguidas, ya que podrían aparecer
o facilitarse infecciones. La tasa de embarazo por 100 mujeres
en un año de uso, según distintos autores, oscila
entre 2 y 20.
Espermicidas
Son preparaciones bajo la forma de óvulos, jaleas, tabletas
espumantes, cremas, películas hidrosolubles o spray que
contienen sustancias químicas que, colocadas en la vagina
antes del coito, producen la inmovilización de los espermatozoides
e impiden su ascenso por el cuello del útero. Todos ellos
se componen de una base inerte, tipo gelatina o glicerina, que
le da la textura y dificulta o incluso impide el paso del espermatozoide.
La sustancia activa es un compuesto químico que destruye
al espermatozoide. Deben colocarse en la vagina con suficiente
antelación al coito para permitir su disolución;
los óvulos requieren de 5 a 20 minutos, las tabletas
espumantes 10 minutos y los spray y las películas unos
15 minutos, las espumas y las jaleas no requieren de ningún
intervalo (se distribuyen de inmediato por la vagina). Una vez
colocado su efecto anticonceptivo se mantiene por una o dos
horas.
Como efecto secundario, más del 15 % de las mujeres se
ha quejado de irritación local o ardor y otras hacen
referencia a lo desagradable de manipular sustancias viscosas
o pegajosas.
Su eficacia se sitúa por encima del 85%, pero bien usados
y de forma continuada llega al 95%.
Preservativos
El preservativo o condón es el más difundido y
conocido de los métodos de barrera. Consiste en una funda
de látex u otro material similar que se coloca en el
pene erecto, adaptándose a él, y que constituye
no sólo una barrera para los espermatozoides como para
los microorganismos, protegiendo, además contra las enfermedades
de transmisión sexual. Es un método muy seguro,
la única posibilidad de fallo, cuando se usa correctamente,
es cuando se rompe durante las relaciones sexuales. Son económicos,
fáciles de usar y de conseguir. Su eficacia es del 98%
aproximadamente, aunque para ello es necesario usarlo correctamente
y evitar roturas.
DIU
El dispositivo intrauterino (DIU) es un aparatito de plástico,
por lo general recubierto de hilo de cobre, que se coloca dentro
del útero con finalidad anticonceptiva. Existen distintos
modelos, de distintos tamaños para adaptarse a las dimensiones
del útero. Del extremo del DIU, que queda en el cuello
del útero, pende un hilo que sale hasta la vagina y que
sirve para controlar que la colocación es correcta. Si
bien su mecanismo de acción no está del todo aclarado,
se sabe que dificulta el ascenso del espermatozoide y provoca,
además, una inflamación del endometrio (superficie
interna del útero), dificultando o impidiendo la nidación
del óvulo fecundado; además, evita los movimientos
normales de las trompas, con lo que se dificulta el desplazamiento
del óvulo hacia el útero.
Para su colocación no suele ser necesaria ningún
tipo de anestesia ni preparación especial, el médico
inserta el DIU en el útero mediante un aplicador en forma
de tubo. El momento adecuado para su colocación es durante
el período menstrual, alrededor del tercer y quinto día
del ciclo, que es cuando el cuello del útero esta más
dilatado.
Luego de cada período menstrual, la mujer puede comprobar
que el DIU sigue en su lugar correcto y que no ha sido expulsado,
observando que el hilo esté siempre en su sitio y tenga
la misma longitud.
Su eficacia oscila entre 96 y 99%. Su principal ventaja reside
en que la mujer se desliga de la preocupación sobre la
contracepción de la relación sexual.
No está indicado en mujeres que aún no han tenido
ningún hijo, está contraindicado en mujeres con
una elevada promiscuidad sexual (mayor riesgo de contraer enfermedades
de transmisión sexual), sospecha de infecciones, anomalías
del útero, y tampoco en caso de reglas muy abundantes.
Las complicaciones más frecuentes son: embarazo fuera
del útero, aborto espontáneo en caso de embarazo,
episodios hemorrágicos, reglas más abundantes
y dolorosas y molestias durante todo el ciclo. El mayor riesgo
son las infecciones que, si no se detectan y tratan a tiempo,
pueden provocar esterilidad e incluso la muerte.
Contracepción hormonal
Los distintos anticonceptivos que actúan sobre los mecanismos
hormonales, resultan el método más importante
en la historia de la contracepción.
Su acción se basa en la interrupción del proceso
del ciclo sexual femenino en algunos de sus distintos niveles,
el más usado ha sido la inhibición de la ovulación.
Ello se consigue con la administración de dosis pequeñas
de sustancias sintéticas similares a las hormonas sexuales
femeninas, las que introducen una serie de cambios en el ciclo
sexual natural. La forma más frecuente de presentación
es la oral, lo que conocemos como "píldora anticonceptiva",
de la que existen diversos tipos según las proporciones
y combinaciones de sus componentes. El tratamiento consta de
21 comprimidos que deben tomarse diariamente y, para que sea
efectivo, hay que tomarlos a la misma hora cada día.
Con la interrupción del tratamiento, una vez terminado
el envase, se produce una hemorragia parecida a la menstruación,
aunque suele ser de menor intensidad. Al cabo de 7 días,
contando a partir de la última píldora ingerida,
se reanuda la toma de los comprimidos.
Además de este tipo de administración, existen
otras modalidades como la vía parenteral, o sea mediante
inyecciones. Consiste en una combinación de estrógenos
y progesterona con capacidad para depositarse en el tejido graso
e ir liberándose lentamente a lo largo de todo el mes.
Otra forma frecuente es una inyección que se administra
cada 3 meses.
¿Cómo actúan?
Su mecanismo de acción consiste en mantener constantes
los niveles de las hormonas sexuales inhibiendo los picos que
se producen durante el ciclo, los cuales estimularían,
a nivel del sistema nervioso central, la liberación de
hormonas reguladoras del mecanismo de la ovulación, evitando
que ésta ocurra.
Además, producen otros efectos en los órganos
de la reproducción. En el útero, detienen el crecimiento
del endometrio (capa interna que reviste al útero) produciendo
un ambiente hostil para la anidación del óvulo
fecundado. El moco del cuello de útero aumenta su espesor
y disminuye su cantidad, dificultando el paso del espermatozoide.
En las trompas uterinas se producen alteraciones de su movilidad,
muy importante para el transporte del útero. Todas éstas
modificaciones son mecanismos adicionales de anticoncepción.
En cuanto a los efectos secundarios, son comunes los síntomas
digestivos como la intolerancia digestiva, las náuseas
y, alguna vez vómitos. Generalmente desaparecen con el
tiempo, con la toma continuada. El efecto sobre el peso es variable,
algunas aumentan de peso, otras lo disminuyen y en otras no
lo modifica. También se observa aumento de las cefaleas,
irritabilidad o depresión y cansancio. Pueden producir
una retención de líquidos con sensación
de tensión e hinchazón, sobre todo en las pantorrillas.
Favorecen la producción de trombos y tromboembolismos
en las venas, pudiendo llegar a la obstrucción de las
arterias. Aunque en el desarrollo de éstos, resultan
de importancia factores predisponentes como la edad, el hábito
de fumar, la obesidad, la herencia genética y la hipertensión.
En diversos estudios se ha demostrado que el riesgo de infarto
de miocardio aumenta por el uso de anticonceptivos hasta 4 veces,
mientras que en fumadoras de más de 1 atado por día,
el riesgo aumenta 12 veces.
Otro aspecto a considerar, es su asociación con el cáncer.
Numerosos estudios informan un probable aumento del cáncer
de cuello de útero, reducción del cáncer
de endometrio, moderada reducción del cáncer de
ovario y efecto, aún discutido, de poca magnitud, sobre
el cáncer de mama.
Existen contraindicaciones absolutas para este tipo de terapia
como son los antecedentes de enfermedades cardiovasculares,
diabetes, tumores, enfermedades del hígado y displasias
del cuello del útero, útero y mama; tabaquismo
importante (más de 20 cigarrillos por día), especialmente
en mujeres mayores de 35 años.
Otros métodos
De los restantes métodos en uso actual, el más
difundido en la práctica es el "coitus interruptus",
que consiste en la extracción o retirada del pene de
la vagina durante el coito antes de iniciarse la eyaculación.
La principal razón de su fracaso radica en que, contener
la eyaculación o saber el momento en que va a producirse,
es algo que requiere gran control por parte del hombre. Además,
antes de la eyaculación suele producirse la expulsión
de cierta cantidad de líquido en el que pueden encontrarse
espermatozoides de gran viabilidad, con lo que una retirada
a tiempo no garantiza la eficacia de este método.