El sexo durante el embarazo
Antes se pensaba que era algo incómodo, peligroso e incluso
inmoral e indecente, ¿cuál es la tendencia actual?.
Introducción
Durante el embarazo se van sucediendo una serie de cambios en
el aspecto físico (aumento de peso y del apetito, molestias,
etc.), psíquico y comportamental (inseguridad, temores)
y social. Todo esto representa una época de grandes cambios
para la pareja, que los afectará en mayor o en menor
medida dependiendo de la experiencia previa de embarazos anteriores,
de la información con la que cuenten acerca del embarazo
y de la personalidad y de la actividad realizada por ambos cónyuges.
Dicho proceso de cambio afectará la actividad sexual
habitual durante el embarazo, por lo que se necesitará
una adaptación específica.
Años atrás, se aceptaba que el sexo durante el
embarazo era algo incómodo, peligroso e incluso inmoral
e indecente. En los libros de obstetricia no se hacía
referencia sobre el tema, resultando incompatibles el embarazo
y el sexo.
Actualmente, se ha visto que esto no es erróneo. Estudios
recientes demuestran que los cambios observados en la sexualidad
durante el embarazo están en relación con la etapa
del embarazo, no demostrándose una interferencia en la
respuesta sexual normal.
Primer trimestre
En los primeros tres meses del embarazo comienza una etapa de
adaptación a los cambios que se sucederán durante
el embarazo y a asumir su nuevo rol de padres.
Los cambios hormonales, grandes y rápidos, provocan un
estado de labilidad emocional, por lo que demandarán
mayor atención y demostración de afecto por parte
de su pareja. Debe tenerse presente que muchas mujeres requerirán
realizar un mayor esfuerzo para mantener el ritmo sexual usual,
como consecuencia de la aparición de náuseas,
vómitos, cansancio y otras molestias.
El deseo sexual presenta variabilidad para cada caso: en el
50% de las mujeres no cambia, en el 40% disminuye y sólo
en el 5 - 10% aumenta.
Un síntoma característico es el aumento en la
sensibilidad de las mamas, con aumento de su tamaño y
tumefacción de las areolas y pezones. Este aumento en
la sensibilidad, muchas veces hace que un estímulo que
antes resultaba placentero, ahora sea una molestia. Para evitar
esto, es recomendable mayor suavidad en esta etapa del embarazo.
Pero, muchas mujeres manifiestan que con el tiempo la sensibilidad
continúa, no así el dolor, por lo que la excitación
es mayor.
Con respecto al orgasmo, en la mayoría de las mujeres
la frecuencia y la intensidad se mantienen sin grandes cambios.
Segundo trimestre
Si bien se mantienen los cambios observados en el trimestre
anterior, muchas mujeres manifiestan que el deseo ha aumentado.
Existe un mayor bienestar, ya que han disminuido o desaparecido
las molestias físicas. Pueden aparecer algunos temores
a perder el bebe al comenzar a percibir sus movimientos.
La excitación comienza a disminuir progresivamente a
medida que progresa el embarazo. Debido a la congestión
de la vagina, vulva y clítoris, que aumenta en la mitad
de este período, las sensaciones placenteras disminuyen.
Muchas mujeres, por los cambios físicos observados en
este trimestre, se preocupan por su atractivo físico
y por si pueden despertar el interés sexual de su pareja,
por lo que es muy importante la comunicación entre ambos.
La frecuencia y la intensidad del orgasmo disminuye a medida
que transcurre el embarazo.
Tercer trimestre
La mayoría de las mujeres experimenta una disminución
o ausencia del deseo sexual. Hay un aumento en los cambios experimentados
en el trimestre anterior. Las sensaciones vividas durante el
orgasmo disminuyen considerablemente. Si bien no sienten un
deseo sexual, al sentirse más inseguras y frágiles,
aumentan la necesidad de mimos, caricias y cuidados.
Muchas parejas son más prudentes, evitan empujes fuertes,
profundos y excesivamente rápidos.
Luego del parto, el reinicio de la actividad sexual necesita
de cierto tiempo, aproximadamente 30 a 40 días. Período
durante el cual sus tejidos vuelven a su estado anterior al
embarazo.