Hermafroditismo
El hermafroditismo verdadero se da cuando en un individuo coexisten
los tejidos testicular y ovárico, siendo casos poco frecuentes.
Intersexualidad
Lo que habitualmente se engloba con el nombre de Hermafroditismo
constituye un grupo de alteraciones sexuales llamados Estados
Intersexuales. Entre ellos, los hermafroditas verdaderos constituyen
un pequeñísimo grupo de casos.
Se trata de individuos que presentan simultáneamente
tejido ovárico y testicular en la conformación
interna de su aparato reproductor. El diagnóstico correcto
debe establecerse histológicamente, no dependiendo de
la apariencia física de los órganos sexuales externos.
Para comprender la totalidad del proceso, digamos que la diferenciación
del sexo de una persona comienza con la determinación
sexual en el momento de la concepción, con la fertilización
de un óvulo portador de un cromosoma X por parte de un
espermatozoide portador de un cromosoma X o de un cromosoma
Y. En las siguientes 4/5 semanas se desarrollan diversas estructuras
que darán origen al aparato reproductor, incluyendo las
gónadas y los genitales externos.
Para el diagnóstico definitivo del hermafroditismo verdadero
debe comprobarse la existencia de túbulos seminíferos
y folículos ováricos en diferentes grados de maduración,
o probar la existencia de actividad folicular, ya sea en una
misma gónada (ovotestis) o en gónada opuesta.
Fuera de estos pocos casos, la mayoría de los estados
intersexuales se dan cuando el aspecto de los órganos
sexuales externos plantea una diferencia con la realidad gonadal.
Históricamente, esto ha planteado problemas a futuro
cuando la asignación del sexo de un niño o niña
no se compadece con su realidad endocrina, la cual puede manifestarse
sólo años después.
Asignación del sexo
La asignación del sexo adecuado es una decisión
de máxima importancia en la vida de una persona, la cual
será tratada y educada de acuerdo con ella. Por lo tanto,
fallar en ese importante momento puede ocasionar numerosos problemas
y padecimientos al niño o niña en su futura vida
familiar, social y de pareja.
Al no actuar de manera adecuada, el profesional puede atribuir
el sexo femenino a un niño debido a la existencia de
un pene anormal. También puede atribuirse el sexo masculino
a niñas con una conformación sexual interna absolutamente
femenina, partiendo de la observación de un desarrollo
fálico exterior (hiperplasia adrenal congénita).
Este último es el caso más frecuente, denominado
pseudohermafroditismo femenino.
La evaluación de estos casos debe ser afrontada por un
equipo interdisciplinario, el cual incluirá: un neonatólogo,
un endocrinólogo, un psiquiatra y un cirujano plástico.
Esa evaluación debe ser hecha precozmente, para evitar
los problemas familiares y sociales de los cuales hablábamos
antes.
Hay que aclarar que la definición del sexo de una persona
no tiene una injerencia directa y determinante en lo que será
su objeto sexual posterior (deseo). Ese objeto sexual podrá
ser, en cualquier caso, el mismo sexo o el sexo opuesto, con
una variedad inmensa de matices en cada caso particular, no
dependiendo de la determinación del sexo masculino o
femenino. Pero cuando ha existido una errónea asignación
de sexo, y la persona ya es adulta cuando se diagnostica su
intersexualidad, el objeto sexual deberá ser tenido en
cuenta para posibles adecuaciones quirúrgicas.
Cuando la asignación del sexo plantea una diferencia
entre la realidad gonadal de la persona y su apariencia sexual
exterior (ambigüedad genital), es necesario recurrir lo
más pronto que sea posible a técnicas quirúrgicas
que permitan adecuar ambas realidades. En ese sentido, los diversos
autores no se ponen aun de acuerdo sobre qué edad es
la más conveniente. Algunos aconsejan realizar las intervenciones
a los pocos meses de edad, mientras otros proponen aplazarlas
hasta luego del año de vida, o incluso hasta los tres
años.