Homo y bisexualidad
Las llamadas "parafilias" ya no son consideradas como
desviaciones de la sexualidad sino como alternativas a la heterosexualidad.
Intento de definición
Podemos definir a la persona homosexual como alguien que se
siente atraído física y emocionalmente por otro
individuo de su mismo sexo, y a la persona bisexual como quien
siente atracción por diferentes personas, sin importar
su género.
Si hacemos hincapié en la cuestión de la atracción
es porque muchas personas que ejercen una sexualidad heterosexual
pueden ser homo o bisexuales por diversos motivos que les impiden
ser fieles a sus sentimientos. También existen personas
heterosexuales que por distintas razones, entre ellas el dinero,
mantienen relaciones homo o bisexuales, sin estar verdaderamente
atraídos por ellas.
La importancia de comprender que existen múltiples y
muy variadas maneras de sentir y vivir la sexualidad reside
en que ésta no es una parte secundaria de la personalidad,
sino muy por el contrario, se encuentra en el centro íntimo
del individuo, siendo esencial para su felicidad y realización
como persona.
La sexualidad humana, a diferencia de la animal, está
conformada por un sinnúmero de elementos más allá
de lo genital. Comprender esto es la base para la aceptación
de las diferentes maneras de expresar los sentimientos y el
erotismo.
La educación sexual debe contemplar estas realidades
y ser capaz de ayudar a quienes sienten diferente de la mayoría,
a fin de que puedan vivir según su propia realidad y
alcanzar la felicidad. Lamentablemente, todavía hoy es
escasa la educación sexual -o educación para el
amor- en general; qué decir de temas como el que trata
el presente artículo.
Tanto padres como educadores deben prestar atención a
los niños y poner a su disposición una buena cuota
de información sin prejuicios ni condicionamientos, ya
que de lo contrario ellos encontrarán sus respuestas
por caminos difíciles y a veces dolorosos.
Otros modelos
Durante siglos, los posturas sexuales que no se ajustan al modelo
heterosexual han sido consideradas patológicas y desviadas.
Sin embargo, la homosexualidad y la bisexualidad dejaron oficialmente
de considerarse "enfermedades" hace ya varias décadas.
La falta de conocimiento y comprensión sobre las personas
que las practican ha ocasionado no sólo su discriminación,
sino muchas veces su persecución y violencia.
Según el origen de la palabra parafilia, ésta
define a una manera diferente de expresar el amor. Es interesante
destacar este punto, ya que no se pone el acento en el objeto
sexual, sino en el objeto del afecto de aquellos que sienten
diferente de la mayoría heterosexual. Este modelo considerado
"normal" fija su objeto sexual -y de afecto- en el
género opuesto. Pero las personas que se sienten atraídas
física y espiritualmente por otras del mismo sexo, o
de ambos, no son un porcentaje tan bajo de la población
como para ser considerados "anormales".
El rechazo que muchos sienten por las personas parafílicas
se basa quizá en que desafían un modelo sexual
que encuentra su fin último y valedero en la procreación.
Sin embargo, aun las personas heterosexuales la mayor parte
del tiempo ejercen su sexualidad sin el objeto de engendrar
hijos. En ese sentido, sería tan anormal como el tener
sexo con una persona del mismo género. ¿Qué
podría decirse de los individuos que por diferentes motivos
están afectados por la esterilidad, o de las mujeres
que llegaron a la menopausia? A nadie se le ocurriría
pensar que su sexualidad pasara a ser patológica o anormal.
Es importante entender que las personas parafílicas -homo
o bisexuales, aunque existen otras variantes- no eligen libremente
su objeto de afecto. Tal y como les sucede a los heterosexuales,
se sienten atraídos por uno u otro género sin
poder proponérselo o modificarlo. Esto ayuda a comprender
que su actitud no es penalizable, ya que no se basa en una elección
libre y por lo tanto posible de ser equivocada.
Aquello que sí puede elegir un individuo es actuar o
no de acuerdo a sus sentimientos. En el caso de la sexualidad,
el imponerse un objeto sexual y afectivo contrario a las propias
sensaciones puede ser fuente de gran insatisfacción.
El desarrollo libre y honesto de la sexualidad es imprescindible
para la salud plena de cualquier ser humano.