Negarse al placer
Existen factores tanto físicos como psíquicos
y culturales que pueden obstaculizar la consecución del
orgasmo.
El sexo vacío
En una época en que la oferta de sexo por parte de los
medios de comunicación ha hecho del tema sexual un ítem
de alto consumo, paradójicamente se multiplican las disfunciones
sexuales. Muchas personas no llegan a disfrutar de sus relaciones
íntimas, acumulando una gran insatisfacción.
Al parecer, la apertura sexual y la liberación de una
censura, que tanto hemos combatido en un pasado no muy lejano,
no nos ha dado buenos resultados en el terreno concreto y cotidiano:
la cama.
La sexualidad, que antes se descubría poco a poco con
una gran carga de excitante curiosidad, es consumida actualmente
"al mayoreo". Despojando al sexo de su antiguo misterio
no se ha logrado más que transformarlo en un plato bastante
soso del gran menú de la sociedad de consumo.
Sexo y violencia, sumados y entrelazados en producciones para
cine, TV y revistas, conforman una fórmula de gran éxito...
para sus productores. Para nosotros en cambio, inadvertidos
y hambrientos consumidores culturales, esa asociación
sólo ha redundado en más insatisfacción
y una multiplicación de los delitos relacionados con
el sexo, como violaciones y abusos.
Se ha vaciado al sexo de su íntimo y movilizador matiz
de secreto, de tesoro ofrecido para intrépidos aspirantes
y avezados cultores.
Si bien también existen factores físicos que pueden
obstaculizar la consecución del orgasmo, las causas psicológicas
y culturales parecen ser las principales.
Anorgasmia
La anorgasmia puede ser definida como la imposibilidad de llegar
al clímax en la relación sexual. El orgasmo es
la culminación de esa relación y, dependiendo
de la experiencia de cada persona y de las circunstancias que
rodean a la unión, puede transformarse en una prolongada
y satisfactoria descarga de placer que hace vibrar a todo el
ser, en lo físico, lo psíquico y lo espiritual.
En los últimos tiempos se ha hablado mucho sobre la anorgasmia
en la mujer, pero el hombre también puede sufrirla. El
hecho de que un hombre pueda eyacular, lo cual representa una
función visible, no quiere decir necesariamente que experimente
orgasmos, tal y como los hemos definido más arriba.
En este sentido, así como se habla del poder femenino
de fingir el orgasmo, podemos hablar también de hombres
que parecen gozar, pero en realidad sufren de relaciones profundamente
insatisfactorias. En muchos casos, la presión de tener
que "funcionar" y demostrar sus habilidades para proporcionar
placer a su compañera, hacen que algunos hombres mantengan
relaciones mecánicamente, sin llegar a un verdadero clímax
a pesar de poder eyacular.
En el caso de la mujer, si bien hay factores físicos
que pueden inlfuir en la falta de orgasmo, las causas son básicamente
otras. La mujer experimenta una lubricación vaginal en
forma natural con la excitación y ante la inminencia
de la penetración. La falta de esa lubricación
hace sumamente dolorosas las prácticas sexales. Pero
en muchos casos, la provisión de lubricación extra
de una manera sencilla y eficiente no logra resolver el problema
del dolor y, por lo tanto, de la anorgasmia.
Otras mujeres experimentan una contracción muscular que
no les permite ser penetradas, o bien acrecienta la ansiedad
provocando no sólo dolor, sino una sensación de
estar siendo violadas. Esta contracción puede causar
dolor también al hombre en su pene. Las técnicas
de relajación y los miorrelajantes pueden ayudar, pero
básicamente se tendrá que recurrir a una terapia
psicológica.
Aún en casos en que no existen este tipo de problemas
es muy común la anorgasmia y, frecuentemente, las personas
que la sufren no lo saben. Esto es posible ya que, al no haber
experimentado ningún orgasmo en su vida, creen obtener
suficiente placer en sus relaciones. Ignoran el poder psicofísico
que proporciona el verdadero orgasmo, y pueden vivir mucho tiempo
acumulando una encubierta insatisfacción.
Causas verdaderas
Las personas que experimentan problemas para llegar al orgasmo
pueden buscar ayuda profesional en la psicoterapia. La anorgasmia
parece ser la expresión en la mayoría de los casos
de razones muy profundas y personales. La autonegación
del placer físico puede responder a diversos factores,
y estar fundado en antiguas experiencias personales. Funciona
como una manera de control muy sofisticada y difícilemente
desarticulable. Los mandatos morales, la falta de autoestima,
la inseguridad, pueden ser algunas de las pistas que deberá
desandar quien desee superar esta situación.
A veces ayudará la experiencia vivida con una pareja
sexual que logre "descontrolarnos" al plantear al
sexo de una manera distinta de la cual lo hemos visto hasta
hoy. Pero más probablemente la persona anorgásmica
se negará aún la posibilidad de experimentar este
tipo de relaciones.
Para estos casos existen terapias eficaces, y no recurrir a
ellas significa literalmente haber renunciado al placer y la
posibilidad de expansión de la personalidad que de él
deriva.