Problemas de infertilidad
Son muchas las causas que pueden impedir que una pareja concrete
su deseo de procrear, y casi todas pueden tratarse.
Incidencia
La imposibilidad de tener hijos es un problema bastante frecuente
en las parejas.
Según un estudio realizado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) entre el 8 y el 10% de las parejas
son estériles o experimentan ciertas manifestaciones
de infertilidad. Esto significa que entre 50 y 80 millones de
personas en el mundo sufren de este problema en alguno de sus
aspectos, pudiendo variar la incidencia según la región.
Para muchas parejas, los problemas de infertilidad serán
un duro trance que habrá que afrontar. Para ello, la
ciencia ha hecho grandes avances y puede ofrecer importantes
ayudas.
Puede definirse la infertilidad como la imposibilidad de una
pareja de alcanzar la concepción o de concretar un embarazo
después de un año o más de mantener relaciones
sexuales normales. En esos intentos no deben haber sido usados
uno o algunos métodos anticonceptivos.
Las causas pueden ser femeninas, masculinas o de ambos cónyuges
a la vez. En las parejas infértiles de países
desarrollados, el problema es exclusivamente femenino en el
40% de los casos y masculino en el 30%. Los problemas comunes
a ambos se ven en el 30 por ciento.
En algunos casos y luego de múltiples estudios, la infertilidad
no siempre tiene una explicación. Simplemente no se ha
concretado la concepción hasta ese momento, pero la mayoría
concebirá en el plazo de los dos años. Pero después
de tres o más años de infertilidad inexplicada,
el especialista debe ofrecer sin retardo la ayuda de técnicas
reproductivas asistidas.
Infertilidad femenina
La causa más frecuente de infertilidad femenina radica
en los desórdenes en el ciclo ovulatorio. Sin la producción
de óvulos, la fertilización y el embarazo no pueden
ocurrir. No siempre se trata de una carencia completa de ovulación;
la mayor parte de las veces ésta puede ser infrecuente
o irregular. Mujeres que tienen periodos menstruales aparentemente
normales también pueden presentar problemas de ovulación.
No siempre la menstruación infrecuente o la carencia
de la menstruación indica desórdenes ovulatorios.
Otra de las causas frecuentes de infertilidad femenina es la
obstrucción en las trompas de falopio, que puede deberse
a varios factores: infecciones, endometriosis o adherencias
en las trompas. Éstas últimas se solucionan mediante
una cirugía.
En los casos de endometriosis, el tejido endometrial crece fuera
del útero y bloquea las trompas de falopio. También
puede deteriorar la función ovulatoria. Aproximadamente
el 70% de las mujeres con infertilidad sufren de endometriosis.
Anomalías que afectan al cuello del útero también
pueden ser causantes de problemas reproductivos. Las anormalidades
cervicales incluyen problemas anatómicos, infecciones
cervicales y calidad del flujo cervical. Este último
tiene la función de facilitar el paso de los espermatozoides
a través de la zona reproductiva. Durante el ciclo menstrual,
este flujo cambia en cantidad y calidad bajo la influencia del
estrógeno y la progesterona. Si estos cambios no se producen,
el tránsito de los espermatozoides se ve dificultado.
Infertilidad masculina
Años atrás, se pensaba que las causas de infertilidad
eran casi exclusivamente femeninas. Pero el hombre también
puede presentar problemas reproductivos y sus causas se pueden
dividir en tres categorías: desórdenes en la producción
del esperma que afectan la calidad y/o la cantidad de espermatozoides;
obstrucciones anatómicas; otros factores tales como desórdenes
inmunológicos que impiden la progresión del esperma
a través de la zona genital femenina.
Habrá que descartar de entrada problemas por incapacidad
de eyacular o por una defectuosa salida del esperma hacia la
zona genital femenina, por ejemplo, por impotencia o por eyaculación
precoz.
Los problemas en la producción del esperma y su maduración,
son la causa más común de la infertilidad masculina.
Además del examen físico, el diagnóstico
incluye diversas pruebas de laboratorio para evaluar la calidad
del esperma. Aunque haya buena cantidad, los espermatozoides
pueden no ser maduros o bien incapaces de moverse correctamente.
También puede haber una baja producción, disminuyendo
así las ocasiones de la fertilización.
En la génesis de los espermatozoides pueden interferir
enfermedades infecciosas, como el virus de las paperas después
de la pubertad, el cual puede producir desórdenes hormonales.
También los desórdenes inmunológicos producen
una mala producción de esperma. Alteraciones de la testosterona
dan por resultado un esperma pobre, débil o incapaz de
fertilizar.
La exposición a la radiación y a algunos tratamientos
contra el cáncer puede inhibir la producción del
esperma temporal o permanentemente. Las varicoceles están
señaladas en un 21 a 41% de varones estériles,
y generalmente son corregidas con éxito por la cirugía.
Por último, no se deben descartar el estrés, los
factores ambientales y la forma de vida.
Como se ha visto, hoy conocemos mucho más acerca de la
infertilidad en el hombre. Sin embargo, en el 30-40% de los
casos el origen del problema sigue siendo inexplicado, y muchos
lo atribuyen a factores psicológicos.
Más allá de quién presente los problemas,
la imposibilidad de tener hijos provoca ansiedad en la pareja.
Ésta podrá incluso interferir en el disfrute de
la intimidad: el sexo, que hasta ayer pudo ser fuente de gozo
y comunicación, podrá convertirse en ocasión
de disgustos y desilusión. Pero hay mucho por hacer cuando
la esperanza de ser padres es fuerte.
Cuando una pareja comienza a tratar su problema de infertilidad
deberá asumirlo como una responsabilidad compartida.
Hoy, la ciencia ofrece enormes posibilidades de solución
para prácticamente todos los casos. No habrá que
descartar trabas psicológicas hacia la paternidad/maternidad,
pudiendo ser de gran ayuda una consulta psicoterapéutica.